Que fue buena, que no convenció; que se escucharon grandes ideas, que fue demasiado ambicioso; que demostró ser un gran estadista, que no le alcanzará el tiempo; que tomó muchos proyectos de la Concertación; que le faltaron propuestas concretas, etcétera.
Cientos fueron las visiones que comenzaron a circular por medios de comunicación y redes sociales apenas concluyó la primera Cuenta Pública del Presidente Sebastián Piñera.
Algunos, más contentos que otros, aseguraron que se le viene un gran desafío al Gobierno durante estos 3 años y meses que restan.El anuncio de una profunda reforma educacional y un "ingreso ético familiar" para las familias más pobres con el propósito de que Chile se convierta en un país desarrollado al concluir la década, fue lo primero que despertó las impresiones de los partidarios y detractores al actual mandatario, donde estos últimos consideraron que sus palabras tuvieron un tinte populista. "
La batalla contra el subdesarrollo y la pobreza la vamos a ganar en la sala de clases", aseguró el Presidente, haciendo recordar aquella frase del ex Presidente Pedro Aguirre Cerda cuando dijo que "Gobernar es educar".Sin duda una de las medidas más aplaudidas y que concordó con todos los sectores de la arena política, fue la eliminación gradual y según edad, del 7% que los jubilados pagan mensualmente para su atención de salud y un bono de "bodas de oro", cuyo monto no precisó. Otra sorpresa fue el homenaje que rindió a los cuatro últimos presidentes que gobernaron Chile, una vez reinstaurada la democracia, donde Piñera reconoció la labor realizada por cada uno durante sus respectivas gestiones.Deslizó una abierta crítica al Poder Judicial, al señalar que "a ratos pareciera que nuestro sistema judicial se preocupa más de los delincuentes que del sufrimiento de las víctimas" y dijo que se crearán registros públicos de delincuentes condenados por crímenes sexuales.Una cuenta pública condimentada con todas las opiniones de todos los sectores políticos y sociales, a eso se agregan las manifestaciones de organizaciones sindicales, -muchas opositoras a la actual administración- y donde se espera que Piñera cumpla los programas impulsados desde la campaña electoral y en que algunos han sido mermados producto de los severos daños que dejó el terremoto del 27 de febrero en la zona centro sur del país.
lunes, 24 de mayo de 2010
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