martes, 6 de abril de 2010

El Empresario de La República

La Ley de Probidad es bastante clara: todo funcionario debe abstenerse de participar en cualquier actividad, proyecto o proyecto de ley que sea materia de conflicto entre su actividad privada y su actividad pública. La ley puntualiza que el castigo para quien no cumpla puede llegar al sumario y la destitución.
¿Qué pasa con el Presidente que aún no se desliga de sus empresas? Quizás, la Ley de Probidad no pasa con el actual Mandatario, más aún que todavia queda en el tapete su retiro de LAN y Chilevisión, promesas de campaña de Sebastián Piñera que las haría efectivas antes que la banda presidencial pasara en sus manos.
Esta polémica ha generado suspicacias desde la oposición, donde las primeras críticas apelan al incumplimiento de este tipo de promesas, convirtiendo este escenario en la excusa perfecta para flanquear al Presidente Piñera. Pero, no solamente desde la óptica de los parlamentarios, sino además de dirigentes sindicales y ciudadanos que no han visto con buenos ojos esta larga espera.
No es por nada que al actual Gobierno haya sido bautizado como Chile S.A., ya que -recordemos- que gran parte de su gabinete está conformado por personas ligadas al mundo empresarial y que, al igual que el Presidente, aún siguen ocupando sus cargos antes que asumieran sus respectivas secretarías de Estado, lo que ha provocado la molestia no solamente a los detractores de la actual administración, sino incluso de sus votantes que se ilusionaron con la imagen de una persona desligada de sus actividades privadas en beneficio del servicio público para toda una nación.
Es de esperar que la confusión entre lo público y lo privado que demuestra este Gobierno, se termine en pro de la ciudadanía, de lo contrario, no serán los mejores cuatro años de mandato, porque entre ambos lados hay una brecha muy larga.

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